Ahondar en el origen de nuestras costumbres, es embutirse en calendarios pasados.

Las primeras referencias documentales para la historia de los romanos de Montoro fueron curiosas y se reflejan en la obra “Documentos para la historia de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Siglos XVI-XX”. De esta forma sabemos que en 1694, un devoto decidió abonar por su cuenta y riesgo la salida procesional de una compañía de soldados que acompañasen la estación de penitencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

El benefactor fue Juan de Obejo, y parece que se dedicaba al oficio de zapatero.  Costeó a sus expensas la comida que se le daba a los pates de mingala, o porta estandartes que rondaban entre los diez y treinta reales de vellón; a un soldado que se encargaba de tocar el tambor batiente en la procesión al cual parece que se le abonaba la suma comprendida entre los diez y veinte reales, y costeó también las pieles de gineta con las que adornaban los estandarte y demás insignias, colgando los rabos de este animal de las astas que portaban. Además también se encargaría de ofrecerles comida a los integrantes de esta pequeña compañía de soldados

 Como vemos la costumbre de que saliese soldados romanos en Montoro hunde sus raíces más allá del segundo tercio del siglo XVII, y podemos incluso aventurarnos a que el nacimiento de soldados romanos acompañando a la imagen de Jesús nacería en torno a los años cuarenta-cincuenta del siglo XVII.

Las Reglas eran las normas fundamentales por las cuales se regia en funcionamiento de una cofradía, hermandad, o en nuestro caso la compañía de soldados romanos de Montoro.

 Tras salir a la luz esta reglamentación, pasamos a un siglo XIX donde hallamos en un principio dos compañías de alabarderos de funcionamiento distinto y diferente hasta que parecen reorganizarse en un solo escuadrón entre 1850 – 1860.

Desde entonces han funcionado como los conocemos hoy en día, sin que se halla interrumpido su salida que tan solo peligró en 1935 por la falta de medios económicos.

 

Desde antaño su título fue Compañía de Romanos de Montoro, siguiendo con ese mismo apelativo, aunque popularmente conocido como Imperio Romano de Montoro. El cuerpo del Imperio Romano, bajo las ordenes de un Comandante, está formado en la actualidad por cuatro escuadras de gastadores, Banda de cornetas y tambores, cuerpo de mandos e insignias y el cuerpo de granaderos, con un total de unos cuatrocientos componentes.

 Tras la Guerra Civil, en 1940 comienzan a acompañar a Nuestro Padre Jesús Nazareno por las calles de Montoro, aunque sin que la Junta estuviera bien delimitada por la falta de efectivos. Este año es el famosamente conocido de los romanos con pelliza, al no contarse con todos los atavíos que adornan los trajes  hasta que en 1941 se nombra nueva junta directiva. Desde entonces han sido comandantes: D. Juan Cano Serrano, D. Francisco García Serrano, D. Juan Martín Madueño Torres Pardo, D. Diego Luque Raigada y D. Juan Martín Madueño Muñoz.

COMANDANTES DEL IMPERIO ROMANO

DE NUESTRO IMPERIO ROMANO

Historia

El siglo XVIII discurrió con bastante tranquilidad, no obstante la Semana Santa de 1788 tuvo que ser muy complicada, tan complicada que casi estuvo a punto de causarle algún estrago a nuestras costumbres pues casi estuvieron a punto de desaparecer los romanos. Por este motivo el 8 de Junio de 1788 Alonso Valverde, Capitán de la Soldadesca; Isidro Beltrán, Alférez de la misma, Francisco Toledano, Miguel Notario, Pedro Grande, Bernabé Carpio, Pedro Notario, Nicolás de Luque y Sebastián Caballero, todos vecinos de Montoro, aprobaron las reglas que regirían en lo sucesivo a la compañía de Soldados Romanos de Montoro, por hallarse su cuadrilla desecha tras las procesiones de la Semana Santa.

 

 

 

 

 

 

Imperio Romano de Montoro

COMPAÑÍA DE ROMANOS

DE MONTORO

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